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11/07/2026 Perfil - Nota - Información General - Pag. 42
Un cambio cultural: para buena parte de los argentinos tener hijos dejó de ser una prioridad
ENRIQUE GARABETYAN
La Argentina atraviesa la mayor caída de nacimientos de su historia reciente. Y eso pese a que, durante décadas, formar una familia y tener hijos parecía como una etapa central del proyecto de vida. Hoy eso cambió. Un flamante estudio de la Universidad Austral que siguió durante 25 años la evolución de los valores familiares revela que apenas el 46% de los argentinos considera muy importante ser padre o madre, cuando hace apenas una década esa proporción alcanzaba al 77%. El fenómeno acompaña la histórica caída de la natalidad. ¿Qué variables juegan?
ENRIQUE GARABETYAN Durante buena parte del siglo XX, formar una familia y tener hijos aparecía como una consecuencia casi natural de la adultez. Más allá de diferencias sociales, económicas o culturales, la paternidad ocupaba un lugar central en los proyectos personales. Un paradigma que está cambiando.
Eso muestra un estudio que siguió durante 25 años la evolución de los valores familiares en Argentina. Y detectó una transformación: para una proporción creciente, tener hijos dejó de ser un componente indispensable de una vida plena. El trabajo lo realizó el equipo del Observatorio del Desarrollo Humano del Instituto de Ciencias y Familia de la Universidad Austral, integrado por las doctoras Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzón, María Sol González y Victoria Bein.
En 2015, el 77% de los argentinos afirmaba que “tener y criar hijos era muy importante” para alcanzar una vida plena. Diez años después, ese porcentaje cayó al 46%, el número más bajo desde que comenzó a hacerse esta pregunta. No se trata de una variación coyuntural, sino de una tendencia que atraviesa generaciones, regiones y niveles socioeconómicos.
La modificación es aún más marcada en los jóvenes. Sólo el 34% de las personas de 18 a 34 años considera que ser padre constituye un aspecto “muy importante para sentirse realizadas”. En otras palabras, dos de cada tres integrantes de las generaciones jóvenes ya no colocan el tener hijos entre las prioridades centrales de sus proyectos vitales.
Razones. Las expertas se concentraron en buscar las razones profundas detrás de la caída en la tasa de nacimientos. Y comprobaron un cambio cultural. Es que vienen relevando las actitudes de los argentinos desde el año 2000, y ahora la conclusión es que la decisión de tener hijos perdió centralidad.
“Nuestros estudios muestran que no es solo un fenómeno argentino. La redefinición de la parentalidad dentro de un proyecto de vida es un proceso documentado desde hace décadas en Europa, Norteamérica y, más recientemente, en Asia y América Latina”, le detalló Lorena Bolzón a PERFIL.
“TIPO. La familia “tipo” con la “parejita” parece estar en vías de extinción.
Cambi, todo cambia El Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral acaba de publicar una investigación que bucea en cómo y por qué evolucionó la manera en que se piensa la mapaternidad y las razones de la transición demográfica.
[Infografía]: Por primera vez se mencionaron razones ambientales para no tener chicos. % de personas que consideran que tener y criar hijos es muy importante para una vida plena: 2000 (74%), 2005 (76%), 2010 (75%), 2015 (77%), 2025 (46%). Caída de 31 puntos porcentuales en la última década. % sobre quienes no tienen hijos y no desean tenerlos: 57,3% (no es mi proyecto tener hijos), 38,2% (no tengo una pareja estable), 32,6% (prefiero viajar o vivir otras experiencias), 30,3% (quiero priorizar mi desarrollo profesional o estudios), 22,5% (contexto mundial actual: ambiental, social, político, económico).
Casi 6 de cada 10 de quienes desean tener hijos afirma que no forma parte de su proyecto de vida. 1 de cada 4 menciona el contexto ambiental, social o político como un motivo para no ser padre o madre.
Y la experta agregó: “Lo que cambia no es el valor de la familia –que sigue siendo muy alto: 43%–, sino el lugar que ocupa la decisión de convertirse en madre o padre. La parentalidad deja de percibirse como un paso esperado de la vida adulta y pasa a ser una elección que compite con otros proyectos, como el desarrollo profesional, la autonomía, la movilidad o la búsqueda de bienestar”.
De hecho, el estudio refleja esa transformación: el 57,3% de quienes no desean tener hijos afirma que la parentalidad no forma parte de su proyecto de vida.
Sensible. Los resultados aparecen en un momento particularmente sensible para la demografía local. Entre 2014 y 2024, los nacimientos cayeron de más de 777 mil a unos 413 mil por año, según datos oficiales. La magnitud del descenso convirtió al país en uno de los cuatro de la región con fecundidad “ultrabaja” (1,2 hijos por mujer).
Durante mucho tiempo, la explicación atribuía la caída de la natalidad a la incertidumbre económica, la precarización laboral, la dificultad para acceder a una vivienda o –incluso– al aborto. Esos factores siguen presentes, pero no parecen condicionar nada. Simplemente, cada vez más argentinos directamente no imaginan la paternidad como parte de su vida.
La encuesta preguntó cuáles son las razones de quienes no desean hijos. La respuesta mayoritaria sorprendió incluso a los investigadores: el 57% respondió que no estaba en sus planes. En segundo lugar aparece la ausencia de una pareja estable (38,2%), seguida por el deseo de priorizar otras experiencias, como viajar o desarrollar distintos estilos de vida (32,6%), y por la decisión de concentrarse en la carrera profesional o en los estudios (30,3%).
La investigación suma otro dato revelador sobre las nuevas preocupaciones que atraviesan la decisión de ser padres. Entre quienes afirma que no desean tener hijos, el 22,5% menciona el contexto mundial –ecológico, social, político o económico– como un factor que influye. Es decir, la incertidumbre climática, los conflictos internacionales, la inestabilidad política y otros riesgos comienzan a incorporarse al cálculo personal sobre el futuro, un fenómeno que hasta hace pocos años apenas aparecía nombrado.
“Por otra parte, en Argentina observamos una particularidad. La familia continúa siendo el principal espacio de bienestar y satisfacción personal. Es decir, no estamos frente a una pérdida del valor de la familia, sino frente a una transformación del significado que adquiere la parentalidad dentro de ese proyecto familiar. Esa tensión es, probablemente, uno de los hallazgos más relevantes del estudio”, contó Bolzón.
Tener hijos dejó de ser un paso esperado para convertirse, cada vez más, en una elección individual que compite con múltiples opciones de realización personal.
Menciones:
Universidad Austral, Argentina, Lorena Bolzón, Dolores Dimier de Vicente, María Sol González, Victoria Bein, Perfil, Observatorio del Desarrollo Humano, Natalidad, Familia
| #69529615 Modificada: 11/07/2026 01:18 |
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