08/07/2026 La Nación - Nota - Información General - Pag. 22

La principal razón de los argentinos para no tener hijos es su proyecto de vida
Evangelina Himitian

TENDENCIA. Así lo revela una encuesta de la Universidad Austral; solo para el 46% es un hito importante ser madre o padre; al 22,5% lo desalienta el contexto mundial actual.

Evangelina Himitian
LA NACION

“No existe el derecho a ser abuela”, le repite Marina a Abigail F., su madre, que a los 75 años se había imaginado otra vida: una rodeada de retoños. Marina, de 38, abogada, es una fiel representante de su generación. “A ella le importa su trabajo, su carrera, sus viajes, sus gatos, pero nunca llegan los hijos”, reclama la mujer. “Cuando yo era jovencita, eso era algo que una quería, aunque fueras muy independiente y profesional: ser madre era parte de nuestra realización personal. Las chicas ahora no tienen esa mochila, no sienten ese deseo ni tienen ese mandato. Las abuelas frustradas somos las únicas que protestamos”, cuenta.

Efectivamente, la hija de Abigail no es la única. Un estudio reciente de la Universidad Austral indica que solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos, frente al 77% de hace 10 años. Además, por primera vez, la principal razón para no tener hijos ya no responde a motivos económicos o laborales, sino a que muchos afirman que la maternidad o la paternidad simplemente no forman parte de su proyecto de vida.

“El cambio es marcado entre los jóvenes. Solo el 34% de las personas de entre 18 y 34 considera que tener hijos es muy importante para una vida plena, lo que refleja una redefinición de las prioridades y expectativas de las nuevas generaciones”, señala el trabajo. Entre las conclusiones se destaca: “La maternidad y la paternidad dejan de ser una forma de realización personal y pasan a ser una opción más que debe competir con otros proyectos personales, profesionales y vitales”.

El dato surge de un estudio longitudinal sobre familia en la Argentina realizado por el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, que desde 2000 releva la evolución de las actitudes y valores respecto de la familia en el país. La edición 2025, basada en una muestra nacional de 1028 adultos, apunta las razones que intervienen en la decisión de no tener hijos. El dato no es menor; en un contexto en el que los nacimientos cayeron un 47% en 10 años, según el Ministerio de Salud de la Nación, la Argentina registra una de las tasas de fecundidad más bajas de América Latina.

La investigación, realizada por las investigadoras María Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein, da cuenta de un profundo cambio cultural: entre quienes no desean tener hijos, el 57,3% afirma que no forman parte de su proyecto de vida. Además, uno de cada cuatro entrevistados menciona el contexto ambiental, social o político como un motivo para no ser padre o madre.

Caídas interanuales
Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud de la Nación, entre 2014 y 2024 los nacimientos cayeron un 47%. Pasaron de 777.012 a 413.135. “Fue la disminución más pronunciada de toda la serie histórica disponible. Con una tasa de fecundidad de apenas 1,2 hijos por mujer, el país ya se ubica entre los cuatro de la región con niveles de fecundidad ultrabaja (<1,3 hijos por mujer) junto a Chile (0,9), Uruguay (1,2) y Costa Rica (1,3). La caída se aceleró a partir de 2018 y se profundizó desde la pandemia (2020)”, apunta el informe.

Este descenso no ha sido lineal, se explica; se intensificó en los últimos años, con caídas interanuales pronunciadas: en 2019 bajaron un 9%, en 2020, 15% y en los años posteriores se mantuvieron reducciones significativas.

“En la Argentina la evolución histórica de la estructura por edades muestra con claridad el proceso de envejecimiento. El primer censo nacional, en 1869, registraba una población joven: el 40% tenía menos de 15 años y apenas el 2,2% superaba los 65”, dice. Ahora la pirámide tiene forma de cebolla. “La base de la pirámide es más angosta que sus tramos intermedios. Resultado de una década de caída sostenida en los nacimientos y la mayor esperanza de vida que se evidencia en el envejecimiento poblacional”, se detalla.

Esta fue la primera vez en esta serie que la investigación explora las razones de quienes no tienen hijos y no desean tenerlos. El dato más relevante es que la principal explicación ya no aparece asociada a restricciones externas, sino a una definición personal del proyecto de vida: el 57,3% respondió que tener hijos simplemente no forma parte de sus planes. Esa razón se ubica por encima de otros motivos significativos, como no tener una pareja estable (38,2%), preferir viajar o vivir otras experiencias (32,6%) o priorizar el desarrollo profesional o los estudios (30,3%). El 22,5% mencionó el contexto mundial actual –ambiental, social, político o económico– como un factor que influye en la decisión de no ser padre o madre.

También comienzan a cobrar relevancia nuevas preocupaciones vinculadas con el contexto global. Uno de cada cuatro encuestados (entre los que no desean tener hijos) menciona la incertidumbre ambiental, política o social como uno de los motivos que influyen en esa decisión.

Las investigadoras señalan que estos resultados no implican una pérdida de valor de la familia como institución. De hecho, el estudio muestra que la vida familiar es la principal fuente de satisfacción personal para los argentinos. Lo que parece cambiar es el lugar que ocupa la parentalidad en los proyectos de vida: deja de ser una expectativa compartida por la mayoría para convertirse, cada vez más, en una decisión individual.

Edad materna
El informe destaca cómo el promedio de edad de las madres al dar a luz aumenta en los últimos años. Hace menos de 10 años, los nacimientos se producían en mayor proporción en la franja etaria entre 20 y 24 y, en segundo lugar, en las mujeres entre 25 y 29. “Hoy la tasa mayoritaria de nacimiento se produce en mujeres de 25 a 29 y el segundo lugar lo ocupa la franja entre 30 y 34. En el mismo período es posible observar un aumento en la maternidad de mujeres en los rangos 35-39 y 40-44. Esto refleja un cambio hacia la maternidad en edades más avanzadas en comparación con décadas anteriores”, se apunta.

Pero no solo se posterga el momento de tener hijos. “La manera en que los argentinos conciben la maternidad y la paternidad experimenta una transformación profunda”, dice el trabajo.

La serie de investigaciones del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral en 2000, 2005, 2015 y 2025 muestra una caída abrupta en la valoración de tener hijos y la crianza como componente central de la calidad de vida familiar.

“Entre 2000 y 2015 la proporción de los participantes en la encuesta que le asigna alta importancia (6-7 en la escala) respecto de la calidad de vida familiar por el hecho de tener y criar hijos se mantuvo estable, incluso con una recuperación en 2015 respecto de 2005. El quiebre se produce en la última década: entre 2015 y 2025 el indicador cae de 77% a 46%. Resulta así la variación más pronunciada de toda la serie y la única que rompe con el patrón de estabilidad relativa de los 15 años anteriores. Este descenso en la última encuesta achica la brecha entre “alta importancia” y “media importancia” (46% vs. cerca de 45-46%) y coincide con un dato generacional relevante: entre los jóvenes de 18 a 34, apenas un tercio (34%) considera prioritario tener hijos, muy por debajo del promedio general mencionado. La caída no es un fenómeno transversal parejo; está empujada por las cohortes más jóvenes, lo que anticipa una probable profundización de la tendencia en próximas mediciones si el patrón se sostiene por reemplazo generacional”, detalla el trabajo al que accedió LA NACION.

Según las investigadoras del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad (ODHV), los cambios en las actitudes y valores ayudan a comprender un fenómeno que excede la coyuntura económica. “El dato más significativo es la fuerte disminución en la importancia atribuida a la maternidad y a la paternidad como componente de una vida plena”, dice el trabajo.

Mientras que en 2015 el 77% de los argentinos consideraba muy importante tener y criar hijos, en 2025 esa proporción descendió al 46%, el nivel más bajo registrado desde que comenzó la serie en 2000.

La disminución de la natalidad, además, se observa en todo el país, aunque con distinta intensidad, lo que confirma, se dice, que es una tendencia nacional y no de un fenómeno localizado. De todas formas, sobre la base de estadísticas oficiales se informa en qué distritos la caída de la natalidad es mayor: A nivel provincial, las mayores tasas de descenso en la última década están en Tierra del Fuego (-59%), Santa Cruz (-56%), Jujuy (-55%), Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-51%) y provincia de Buenos Aires (-50%).

Las menores caídas se dan en Chaco y Santiago del Estero (-37%), Corrientes y Misiones (-40%) y Santa Fe (-42%).


Menciones: Universidad Austral, LA NACION, Argentina, María Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González, Victoria Bein, Instituto de Ciencias para la Familia, Ministerio de Salud de la Nación, Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad, ODHV


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