08/07/2026 Clarín - Arq - Nota - Información General - Pag. 12

Adiós a un referente ineludible de la producción nacional contemporánea
Lorena Obiol
HOMENAJE JORGE HAMPTON Creó junto a Emilio Rivoira uno de los estudios más reconocidos de nuestro país. Obtuvo el Premio Konex en 2002. Integró la Academia de Arquitectura y Urbanismo desde su fundación.

Lorena Obiol lobiol@clarin.com "El inglés Hampton", como lo conocían y llamaban sus colegas y amigos, nació el 15 de julio de 1945 en Buenos Aires.
Se graduó como arquitecto en la Universidad de Buenos Aires en 1973 y realizó un posgrado en planificación urbana en la Univesity College de Londres. Pero, previamente, formó parte del estudio Llauró-Urgell y Asociados hasta que formó su propio estudio con Marco Pasinato y Carlos Viarenghi.
Trabajó en Owen Luder Part- nership, en YRM Architects y también en el estudio nigeriano Femi Majekodoumi Architects, proyectando hospitales de alta complejidad en el Sahara Occidental.
Para la OEA desarrolló un plan urbanístico y normas para Ecuador, como empleado de la Oficina Integrada de Planificación. Regresó al país en 1980 y vinculó en su trayectoria la solidez y el conocimiento globales con su profunda sensibilidad en el quehacer local.
En 1983 y durante seis años enseñó en la FADU-UBA y en 1985, junto a Emilio Rivoira, dio vida a un estudio que se transformó en una referencia ineludible de la producción contemporánea nacional.
Palermo, el primer laboratorio En sus inicios durante la década de los 80, el binomio de Hampton Rivoira Arquitectos se abocó a la construcción de un lenguaje propio. El laboratorio de experimentación fue el barrio de Palermo, cuando todavía conservaba su fisonomía residencial y bohemia.
Allí, a través del proyecto para el recordado bar El Taller y de una serie de viviendas uni- familiares en las calles Honduras, Gurruchaga y el Pasaje Santa Rosa, Hampton y Rivoi- ra exploraron los límites de la materialidad.
Formó parte vital del colectivo que buscó una arquitectura en consonancia con nuestros recursos y necesidades, postulando que se debía consolidar una disciplina "más ligada a la realidad".
Así lo expresó en el documental "Movimiento Nac & Pop", producido por el programa Moderna Buenos Aires y proyectado en un ciclo de cine delCPAU.
Salto de escala Con la llegada de los 90, el estudio demostró una notable capacidad de adaptación al escalar su producción hacia proyectos corporativos y desarrollos de escala urbana, sin perder la rigurosidad conceptual.
Con soluciones de alta tecno- logía y pautas de diseño eficiente, la dupla (y, para entonces, un equipo de profesionales) resolvió el diseño de sedes bancarias e interiorismos de torres corporativas en el centro porteño, como las de los bancos de Boston y HSBC.
De este período data una de sus intervenciones públicas más trascendentes: el paseo peatonal de la Banquina de Puerto Madero, un trayecto de tres kilómetros de costa urbana que reconcilió a los habitantes con el borde del agua mediante un equipamiento contemporáneo y un diseño paisajístico de alto impacto.
Otra obra para destacar, ya en este milenio, es la estación de servicio YPF ubicada en la entrada de Nordelta, que llamó la atención por su cubierta verde como articuladora del programa arquitectónico.
La práctica del estudio también dejó una huella en la disciplina a través de la rehabilitación y el reciclaje arquitectónico. Esa es una faceta que Hampton y Rivoira defendieron bajo la premisa de que la intervención sensata es la forma más perdurable de protección patrimonial.
Su obra fue celebrada de forma unánime por sus pares. El reconocimiento se materializó en distinciones como el Premio Vitruvio en 1997, el Premio Década (Fundación Tusquets Barcelona y Universidad de Pa- lermo) en 2005, el Premio Bienal de Arquitectura en 1996 y el Premio Sociedad Central de Arquitectos en 1994 y 1995.
Además, hay otros laureles: el Premio Bienal Arquitectura SCA-CPAU en 1998 por su intervención en Edificios Patrimoniales, el Gran Premio Arquitectura Nacional Bienal ARQ 2019 y el Gran Premio Nacional CICA en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires 2009, obtenido por el aviario en el Bio- parque Temaikén. También, fue reconocido con el Premio Konexen2002.
Por su parte, "el inglés" integró la Academia Nacional de Bellas Artes desde 2014 y la Academia de Arquitectura y Urbanismo desde su fundación. Docente respetado y animador del debate institucional, integrante de la Comisión directiva de la SCA entre 1998 y 2003, Jorge Hampton falleció el 20 de mayo. Deja un legado que combinan audacia constructiva, respeto por lo preexistente y una profunda calidez.

1985 - bar el taller. Obra emblemática del estudio en Palermo.
1990 - pasaje soria. Ampliación y reciclaje del edificio palermitano.
1993 1994 - CASA HAMPTON CABEZA.
Remodelación, Pasaje Santa Rosa.
1994 1998 - EDIFICIO TELECOM. Con KPF, pionero en Puerto Madero.
1994 1995 - BANKBOSTON CASA CEN- tral. Remodelación interior.
1995 - BANQUINA DE PUERTO MADERO.
Paseo público peatonal.
2003 2005 - SAN MARTÍN DE TOURS.
Conjunto en Barrio Parque.
2004 2006 - EL LUGAR DE LAS AVES.
El aviario de Temaikén.
2007 2009 - medanito. En Alsina 771, reciclaje para las oficinas de la empresa Medanito S.A.
2012 - YPF TIGRE NORDELTA 2018 - EDIFICIO oro. Obra de estructura metálica en Oro 1860, también en Palermo. "Quisimos que interactúen creativamente tecnología, historia y naturaleza", dijeron sus autores.

El programa enfatizó el concepto de inmersión total del visitante 2 de puño y letra. Boceto de Hampton para el bar El Taller 3 en obra. Hampton, Rivoira y colaboradores en la Placita Serrano, iniciando El Taller.

OPINIÓN Emilio Rivoira Socio fundador Hampton+Rivoira +Arquitectos CELEBRANDO AL INGLÉS HAMPTON Sonando aún en mi memoria el sublime lamento de la gaita que precedía, a paso lento, el cortejo que acompañaba a Jorge a su guarida final, busco materia para resumir en palabras aquello que solo se construye internamente en un continuo de sentimiento, recuerdos y tristeza.
Con la persistencia de esa gaita lastimera, en el ámbito sereno del Cementerio Británico, emerge, naturalmente, la identidad del Inglés. Rodeado de una multitud de amigos, allegados y familia que, más allá de ir a despedir a un excepcional referente de la arquitectura argentina, fueron a despedir a una persona excepcional. Decido entonces que lo que quiero hacer por Jorge, ausente en persona, es celebrarlo vivo, trabajando, enseñando, viajando y disfrutando, con silencios y risas, sinsabores y alegrías.
Celebrar que el incidente de dejar de existir no cubrirá la montaña de vitalidad de su permanente entusiasmo por hacer y sentir. Celebrarlo por haberme permitido compartir una construcción de pareceres sobre la arquitectura argentina, que despertó interés sin que nos lo propusiéramos y fluyó naturalmente en su cauce. Celebrar la inclusión, el bien común, el contexto, lo propio y lo apropiado, la tradición, la tecnología justa, la organización antes que el orden y el servicio antes que el prestigio. Celebrar las fiestas del estudio Galpón de Costa Rica con bizcochi- tos de grasa y vino de damajuana, fiestas que quizás nos pusieron en el mapa arquitectónico más rápido que nuestro sesudo ideario.
Celebrar a Palermo Viejo. Celebrar al Bar el Taller. Celebrar al Inglés en el Galpón en esas grandes mesas dibujando y haciendo dibujar, sentándose al lado de quien dibujaba siempre didáctico nunca autoritario, formando más que produciendo. Celebrar que sabía decir tan bien lo que pensaba. Celebrar sus silencios, porque el silencio acompaña, ayuda, y esto lo dice alguien que habla todo el tiempo, pobre Inglés lo ensordecí un poco. Celebro su soportable soberbia británica, necesaria para la aventura y su astucia del mismo gen. Celebro nuestras inevitables diferencias de parecer en las que ayudó más el sabio silencio de Jorge que mi verborragia, porque de lo ingrato hay que hablar poco y esperar a que se disuelva en lo grato. Si de celebrar al Inglés se trata, seguiría hasta que me paren.
Celebro no poder recordar tantas cosas que habría para celebrar, celebro haberlo visto reír muchísimo y algunas veces, permitirse llorar.
Celebrar al Inglés Hampton en su voluntad por vivir intensamente y su sabiduría y elegancia por partir de repente, sano, en un momento de felicidad, sin permitirnos, lamentablemente, celebrar unos años más su valiosa presencia.


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