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03/06/2026 21:06 TELEFE - Telefé Noticias
Los profesionales del barrio
RESUMEN:
El relato refleja las historias de personas que, a pesar de venir de barrios vulnerables y enfrentar numerosas adversidades, lograron cumplir sus sueños de convertirse en profesionales. Destacan la importancia del esfuerzo, la educación y la ayuda a su comunidad. A través de su dedicación, estos individuos transforman sus propias realidades y las de quienes los rodean, mostrando que con perseverancia y apoyo familiar se pueden superar las adversidades. La narrativa resalta cómo, a pesar de las crisis económicas y sociales, hay quienes eligen quedarse en su barrio para ayudar desde adentro.
TRANSCRIPCIÓN COMPLETA:
Nacieron en el barrio, ahí en el barrio donde reina la frase: "acá no se puede". El barrio donde no se puede estudiar, tener una vocación, completar una carrera. Pero ellos, que nacieron en el barrio, le torcieron el brazo al "no se puede" y cumplieron sus sueños. Ah, y además, decidieron quedarse ahí. Los profesionales del barrio. Hay mucho sacrificio personal y familiar detrás de sus estudios y de ese diploma que dice que se recibieron, que son profesionales. Y ellos, tal vez, en base a eso también, ¿no? Dijeron: "no, no nos vamos. Nos quedamos acá, en el barrio". Nos quedamos. Es que la crisis económica y social atraviesa a los barrios vulnerables y mucho, pega muy fuerte. Y, sin embargo, vamos a conocer a personas que, con mucho esfuerzo y dificultad, se pusieron ahí a estudiar y salieron adelante. Podrían haber vivido afuera, elegir trabajar también afuera. No, eligieron trabajar y vivir en el barrio. Y ayudar desde adentro. Los profesionales del barrio.
Yo soy el primer, digamos, profesional de la familia. Yo vengo de una familia muy humilde. Mi infancia fue bastante dura. Mi papá, albañil oficial de profesión, y mi madre, ama de casa y empleada doméstica. Él me enseñaba el oficio de la albañilería. Entonces, fue ahí donde nació, digamos, el amor por la construcción. Es ahí cuando yo he decidido estudiar, ¿no? Arquitectura. El título me da las posibilidades, no solo de ayudar a mi entorno, a mi familia, sino que ayudar a mi barrio, ¿no? Porque yo ahora ya tengo ese conocimiento que me enseñó una de las mejores universidades del mundo, que es la UBA. Y poner todo ese conocimiento para ayudar a mi tierra, a mi barrio, ¿no? A la Villa 31. Le doy capacitaciones a cooperativistas, a constructores de forma gratuita sobre diferentes especialidades de la construcción. Y después, cuando hay alguna llamada de algún vecino que necesita un asesoramiento técnico, yo me acerco, ¿no? Le doy mi consejo de manera voluntaria.
Yo sigo viviendo en el barrio 31 y me voy a quedar viviendo en la Villa 31, en el barrio Mojica. Mi papá siempre decía, mi mamá también: "hay que seguir estudiando. No importa dónde vivamos, no importa las condiciones que tengamos, no importa si comemos una vez al día, pero siempre hay que seguir estudiando". Y eso me quedó para siempre. Mi familia en ese momento, mi papá, mi mamá y cinco hermanos. Vivíamos en una habitación con un baño afuera, no teníamos agua caliente. Y, bueno, pero nos acomodamos y vivíamos en ese lugar. Estudié en la escuela del barrio y cuando iba primer año de la secundaria, tenía 13 años. Empecé a trabajar en el horario de la mañana; al mediodía cortaba, me iba a la escuela, volvía y seguía trabajando hasta las 9 de la noche. Porque el único sustento era mi papá, que era remisero, entonces no alcanzaba. Y me di cuenta de que trabajando solo no alcanzaba para ayudar a la familia, entonces hice profesor de educación física. Mientras que yo estudiaba, seguía trabajando de repositor y después, bueno, empecé a trabajar acá en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y en las colonias. Y con eso pagaba el profesorado, y seguía estudiando y seguía ayudando a la familia.
Cuando estaba trabajando de educación física me dijeron que me llevaba bien con los pibes, que estudiara para maestro, que faltaban maestros varones adentro del aula, así que hice el magisterio. Cuatro años de educación física y después cuatro años del magisterio. Me acuerdo el día que vi mi último final y en qué estaba pensando, que era un logro importantísimo. Siempre tuve claro que tenía que devolverle al barrio lo que iba aprendiendo. Nunca me olvidé de dónde vengo y no me olvidé tampoco. Así que por eso también, por eso estoy en un barrio popular trabajando.
Yo nací acá en La Cava, soy la mayor de 11 hermanos. Hice el secundario en San Isidro, creo que empecé y a los 15 lo dejé. Yo laboraba en una casa y Pato, que era mi jefa, me dijo que por qué no estudiaba. Yo dije: "¿cómo voy a estudiar? Tengo cinco hijos". Me dijo: "¿y qué tiene?", y ahí me anoté en un secundario de adultos. Yo en esa época me levantaba, los llevaba al colegio a los cinco, me iba a trabajar por hora, los iba a buscar al colegio y después, a la noche, los dejaba acá y me iba a estudiar. Y a pesar de cómo vivía, yo quería ayudar a la gente. Terminando el secundario vi un cartel de psicología social y, bueno, empecé a estudiar. Empecé como en la parroquia, con la pastoral de adicciones, que fue voluntaria. O sea, escuchábamos también a personas en situación de consumo problemático.
Ahora tengo un trabajo en blanco después de mucho tiempo. Yo acompaño a las madres en un grupo que coordino. Vienen a contar cómo es esto de tener un hijo adicto y de no saber qué hacer. Sí, tuve posibilidades de irme, pero no sé; a mí me gusta acá. Yo nací en Avellaneda y vivo en Villa Inflamable. La verdad que somos una familia humilde. Terminé la secundaria. En ese momento tenía a una compañera amiga con la que comencé el profesorado y, nada, nos anotamos juntas en ese momento. El profesorado dura cinco años. El día que me dieron el título fue muy gratificante, tanto para mí como para ellos, porque la verdad que es un sacrificio, digamos, en esta red que tengo de familia. De mi familia que me apoya, me contiene, me acompaña en todo.
Hoy en día, con la oportunidad de ser directora del jardín maternal, yo lo que veo es el día a día con las familias, el ver las necesidades que también llegan a mí, digamos, de esas personas. Siento que puedo ser un ejemplo para ellos, el hecho de tener mi profesión y poder ejercerla. La verdad que nunca se me cruzó salir del barrio ni irme. Tuve la posibilidad, por así decirlo, en un momento, pero no, la verdad que no, porque, nada, es como mi lugar, son mis raíces. O sea, acá tengo mi familia y es mi espacio y es mi lugar. Yo te llevo dentro hasta la raíz y por más que crezca vas a estar aquí.
Es que quedándose aportan para eso que hoy es una excepción. Ellos pueden no ser algún día una excepción. En casa por ahí hay un montón de familias que dicen: "si vos tenés que estudiar, es una obligación". Y para ellos realmente es una odisea, una travesía muy difícil de llegar a tener ese título. Valorar lo que tenemos y hacer todo lo que podemos hacer para mostrar estas historias. Sí. Y sabes que Manu, por ejemplo, el profesor de la 1-11-14, cuando los chicos no van al colegio, va y los busca. O, por ejemplo, Jenny, que es la directora del jardín maternal, va y no solo atiende a los niños, sino que escucha a los padres, que también tienen muchas dificultades. O César, que dice: "¿dónde va la columna?", en un lugar, en los barrios, donde hay muchos problemas habitacionales y un arquitecto es, pero muy vital. Y querría terminar y mandarle un beso grande a María, porque María es psicóloga social, pero antes sufrió violencia de género. Pudo salir adelante y se puso a estudiar para salir adelante de esa violencia y hoy ayuda a todos los demás porque está trabajando en un hogar de chicos con adicción y pone todo para ayudar, porque ella pudo salir adelante.
Gracias a los cuatro por contarnos sus historias, pero gracias por sobre eso, por su ejemplo. De verdad. Gracias, Issa. De nada. La situación es así.
| #63197823 Modificada: 03/06/2026 21:21 |
Duración del video: 10' 33"
Cotización de la nota: $3.291.600.000
Audiencia: 1.160.000
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