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03/03/2026 ElEconomista.com.ar - Nota
La guerra encarece la energía y Argentina toma nota
Daniel Barneda
Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, la crisis internacional puede convertirse en una oportunidad histórica si el país logra sostener reglas claras y acelerar sus proyectos exportadores. En medio de un escenario internacional atravesado por la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán , la energía volvió al centro del debate económico. Mientras el presidente Javier Milei la ubica como eje estratégico para el crecimiento, el mercado global enfrenta una nueva etapa de volatilidad, con posibles impactos en producción, logística y precios del petróleo y el gas. Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el contexto combina riesgo global y oportunidad local . "La energía se está convirtiendo en un ordenador económico para la Argentina", afirmó. El dato que respalda esa definición es contundente: solo en hidrocarburos, el país registró el año pasado un superávit cercano a los U$S 5.000 millones luego de acumular entre 2010 y 2023 un rojo energético de unos 40.000 millones. Energía y minería: el nuevo ancla macro Carnicer sostiene que tanto la energía como la minería pueden transformarse en motores estructurales de la economía argentina. "Son factores de enorme trascendencia para fortalecer la balanza comercial y el desarrollo productivo", explicó. El impacto, además, no sería solo macroeconómico. La localización de los recursos energéticos —y de los proyectos asociados— puede modificar la distribución territorial de la riqueza. Provincias históricamente relegadas como Catamarca, Jujuy, Salta, San Juan o Santa Cruz podrían ganar protagonismo. En esa línea, el especialista interpretó la decisión de ubicar puertos de exportación en Río Negro —en lugar de concentrarlos en Buenos Aires— como una señal de mayor federalización de los beneficios asociados al desarrollo de Vaca Muerta. Reglas claras para atraer capital Uno de los ejes centrales del análisis es la inversión. Carnicer consideró que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) era "imprescindible" para recomponer la confianza en el sector. A su juicio, años de inseguridad jurídica y de legislación de emergencia afectaron la credibilidad del país y desalentaron proyectos energéticos y mineros. "Una ley que garantice que esas condiciones no volverán a repetirse es un reaseguro fundamental", sostuvo, al tiempo que subrayó que el posicionamiento internacional dependerá de que Argentina mantenga un comportamiento confiable, sin cortar exportaciones ni incumplir contratos. El director del Instituto de Energía también puso el foco en la energía nuclear. Recordó que Argentina posee capacidades técnicas relevantes que quedaron relegadas durante décadas . "Revalorizar el plan nuclear argentino es estratégico", afirmó, en un contexto en el que Estados Unidos y Europa vuelven a apostar por reactores de pequeña escala. En materia tarifaria, defendió el proceso de actualización en marcha. Según explicó, la tarifa no refleja el precio de la energía, sino los costos de transporte y distribución, y el atraso acumulado obligaba a una corrección gradual. Respecto del cambio climático, planteó que más allá de la postura política del Gobierno, lo central es que el país continúe participando en los foros internacionales para defender su posición. Guerra, logística y precios: la ventana argentina El conflicto en Medio Oriente, advierte Carnicer, puede alterar de forma fulminante la logística energética global, como ocurrió tras la invasión rusa a Europa. Guerras prolongadas encarecen el transporte marítimo, modifican rutas de abastecimiento y tensionan la productividad energética. En ese escenario, países exportadores ganan relevancia. Argentina, que hoy supera los 900.000 barriles diarios de producción —cuando hace apenas tres años rondaba los 500.000—, podría beneficiarse de precios internacionales más altos. Además, el país proyecta exportaciones de GNL a partir de 2027. Si logra acelerar los tiempos y consolidar estabilidad interna, podría capitalizar mejor la demanda internacional, especialmente en mercados europeos que buscan proveedores confiables. "En un mundo atravesado por conflictos, Argentina puede posicionarse como un centro de producción y exportación de energía libre de guerras", concluyó Carnicer . La oportunidad está abierta. El desafío será convertir la volatilidad global en una plataforma de crecimiento sostenido.
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eleconomista.com.ar
| #50483271 Modificada: 03/03/2026 16:04 |
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