02/12/2025 20:40 Cenital - Youtube - 540 Grados. Algún día lo sabrán

Pazos: 'No discuto moralidad en la política'
Nancy Pazos - Periodista

RESUMEN:

La conversación gira en torno a la situación política y social de Argentina, donde la invitada expresa su cansancio y desilusión ante el resultado electoral de Javier Milei. Reflexiona sobre cómo la pandemia afectó la sociedad, exacerbando el individualismo y alejando a las personas de la comunidad. Relata su trayectoria profesional como periodista, destacando su vinculación con figuras del pasado político, y comparte anécdotas sobre sus inicios en el medio. Además, habla de su relación con Diego Santilli, un funcionario de Macri, y cómo su vida personal y profesional se entrelazaron en un contexto político complejo.

---

ENTREVISTA COMPLETA:

Si es que dan ganas, somos gente agradable, por lo menos hace rato vos, vos lo estabas viendo.

Le damos la bienvenida. Le damos la bienvenida a una estrella.

Le damos la bienvenida, le damos la bienvenida. ¿Cómo andan? ¿Cómo va? Muy bien.

Contale a un marciano. No, mal, estoy mal. La verdad, estoy mal.

Estoy cansada, es fin de año, un garrón todo, estoy cansada.

¿Un garrón todo? Sí, todo. La gente no quiere escuchar nada de política, se zapping.

Nosotros no tenemos nada nuevo para decir. Ganó Milei. ¿Qué quiere que te diga? Un garrón, digamos la verdad, chicos.

Es un embole, que termine el año rápido. Escuchame, explícale a un marciano qué pasa en la Argentina.

Viene un amigo de Francia. Ay, qué preguntas de mierda que haces.

Es para pensar mucho esa pregunta, ¿me entendés lo que te digo? ¿Qué te sale? Somos amigos.

Viene un amigo, leyó algo de Milei y te dice, “¿qué onda Milei?” Yo estuve con una periodista de la RAI italiana y me sirvió un poco para hacer ese ejercicio.

Está bueno. A ver, ¿qué le tengo que explicar a alguien que viene de afuera? Si le tengo que explicar a alguien que viene de afuera, no marciano, sino del resto del mundo, no hay mucho para explicarle porque en realidad creo que parte de lo que pasa en la Argentina, siempre acá exagerado y todo esto, pero pasa en el resto del mundo.

Creo que la pandemia nos quebró como sociedad. Realmente, yo cada vez estoy más convencida que hay cosas que nos olvidamos.

Yo, que tengo un mecanismo de olvido bastante fácil, me olvido rápido de lo malo.

Creo que la pandemia dejó algunas situaciones marcadas en la sociedad.

Uno de una tragedia puede salir mejor y la sociedad salió peor de la pandemia.

La verdad que esto es lo que yo creo. Creo que exacerbó el individualismo, que nos olvidamos de lo que es la comunidad, etcétera, etcétera.

Hoy estamos viviendo, los que tenemos un poco más de edad, como yo, que estoy ahí pisando los 60, me faltan dos años y medio, pero ya me siento pisando los 60.

Creo que ya lo vivimos. Lo que pasa es que es muy difícil contarle a alguien que no lo vivió.

Vos decís los 90, que estamos volviendo a vivirlo. Bueno, vivimos los 90, vivimos la dictadura, chicos, pero no porque yo lo compare en términos de acá se vota, como el orto, pero se vota, etcétera, etcétera.

¡Avidencia, ríe ya! Pero, sino porque claramente son regímenes de derecha que pretenden una Argentina que no fue la Argentina pensada por lo menos por los grandes líderes del siglo pasado. Esto es lo que yo creo. Y bueno, en función de eso es lo que tenemos.

Pero te volviste más peronista últimamente. ¿Más qué? Más peronista.

No, yo siempre fui de izquierda. ¿Peronista? No, nunca fui peronista.

Gabi era peronista. ¿Gabi? No, yo fui bastante gorila. Gorila de izquierda.

Todos éramos gorilas de izquierda, porque éramos gorilas, porque nos tocó Menem.

Bueno, así empezó laburando en Sur, que era como un...

Era del PC. Era del PC. Había militado en el PC.

Nació al mismo tiempo que Página 12. Sí, yo era...

No, un poco después. En realidad, Sur es un proyecto cuando Página tomada por Lanata y hecha por Lanata , digamos, se transforma en una especie de órgano de difusión del que en ese momento era el intendente no electo, sino el intendente...

Por Carlos Grosso. Por Grosso, cuando se transforma más en una especie de grosista.

Se podía hablar mal de todos, de Menem sobre todo, pero no se podía hablar ni de Coa, ni de Coan, ni de Grosso.

Hasta la escuela Shopping, que ya no pudieron tapar el sol con las manos.

Entonces... Había un suplemento de la ciudad, pero no importa.

No importa. Entonces en ese momento surge una competencia por izquierda de Página 12, que fue el diario Sur, que duró dos años.

No se podía hablar mal de Fidel Castro. No, obviamente que no.

Ni de Rusia ni nada por el estilo. Olvídate. Siempre de alguien no se puede hablar mal.

Entonces Inácia arrancó a cubrir gobierno. Yo en realidad, yo ahí arranqué en la mesa de noticias, que era lo que podía hacer, porque tenía 19 años.

O sea, en la mesa de noticias a cortar cables.

En ese momento no había chicos, internet y todas estas cosas que hay ahora.

Entonces a la mañana, el mismo diario, tenía un sistema por el cual uno escuchaba las radios, levantaba información, qué sé yo, y dejaba armado, en mi caso para política, porque era mi expertise, dejaba armado todas las informaciones varias, como si fuera una agencia de noticias, para que llegaran los redactores de la tarde, que eran los que sabían escribir y tenían fuentes.

Pero el punto era, vos decís que tu información es más de izquierda que peronista? No, es más de izquierda, no.

Es de izquierda. La verdad que me preguntás del peronismo y hago agua bastante seguido, digamos.

Esto es cierto. No, no, yo era de izquierda. Gabi era peronista.

Después te casaste con un funcionario de Macri. No, que me iba a casar con un funcionario de Macri, mi amor.

Yo en el momento que lo conocí... La verdad, se está poniendo mucho más interesante de lo que yo pensaba en esta charla.

¿Qué cosa? Vos seguís. Sí, claro, porque hay un montón de cosas que no sabe de mí, es genial.

Y además tenés muy libro, o sea, vos hablás tranquilo.

No, no. Yo era militante de izquierda, del PC. Hice las escuelitas del PC, en serio, no como Kicillof, que le dicen del PC, pero trucho, yo no me acordaba.

Yo tuve formación de izquierda. A los 12 años leía Marx, hacía cursos de Heidegger, ¿entendés? O sea, yo era una...

Y además estudiaba física y matemática. Esa es mi formación intelectual de muy chica.

Yo a los 8 años solo me regalaban libros. No sabía jugar con las muñecas.

¿Tuviste que ser comunista? No lo digo como algo de hacktanz intelectual y nada por el estilo, porque yo no quise criar chicos de esa manera.

Lo que menos le di fue libros para que fueran nenes.

Pero sí una realidad social. Vivía en una casa, vivía con padres muy jóvenes, muy jóvenes, me tuvieron a los 17, 18 años.

A los 8 años ya no sabían qué hacer con la cabeza que yo tenía.

Y la verdad, nada, mi mamá me preguntaba si se separaba o no de mi papá.

O sea, digamos, yo los amo a mis viejos, que ya no están, no sé para dónde mirarse, arriba o abajo.

Pero en realidad, nada, fui adulta de muy chiquita. Bueno, entonces estabas en SUR y después...

Después, bueno, toda esa formación intelectual terminó trabajando... El primer trabajo real que tuve, primero con Lanata en Página 12, como colaboradora externa.

Yo le daba información, el gordo escribía las notas y las firmaba con mi nombre.

Yo no escribía una sola nota, porque en ese momento todavía no sabía ni escribir, de tan chica que era, pero podía conseguir mucha información.

Entonces, una vez, Juan Salinas, que era el periodista que me había adoptado de alguna manera en El Porteño, que era...

El Porteño era el primer lugar que se vació cuando se hace Página 12.

Entonces, de la Universidad de Buenos Aires, donde yo estaba estudiando, un día habló con...

¿Cómo se llama? Ahora no me acuerdo el nombre, pero bueno, con un periodista que era periodista y era profesor.

Y en ese momento me dice, veníme a ver... ¿La Polo, por ejemplo? No, ¿sabés quién era? ¡Ay! El de GPS, el de los domingos a la noche.

¿Rolando? Exacto, Rolando. Rolando era el único profe periodista.

La Facultad de la Ciudad de Buenos Aires era una facultad de ciencias de la comunicación, muy amplio.

Entonces, había gente que quería ser marketinera y yo quería ser periodista.

El único periodista que conocía era Agrania. Voy un día y le digo, profe, yo de acá no sé si voy a ser periodista.

Me dice, veníme a ver El Porteño. Y ahí él me abre las puertas del Porteño y ahí yo conozco a Juan Salinas y Juan es mi primer mentor en el periodismo.

Y vos en Sur rápidamente pasás a cubrir gobierno. No, en Sur lo que pasa es que Gabriela Cerruti estaba por Página 12 cubriendo la campaña ya presidencial de Menem.

Entonces un día Eduardo Duhalde , Luis Duhalde , el bueno, me dicen, que era el director, sale a la redacción y dice, tenemos que mandar una chica a cubrir a Menem porque le gustan las minas.

Y mira así pasaba yo en minifalda. Y dice, ¿esta de quién es? No, pues esa chica, dice, recién empieza.

No, esa le va a gustar, esa le va a gustar.

Y así, digamos, el machismo me llevó, el machismo de él, obviamente, me llevó a que, parangonando un poco.

Y vos y vosotras dos juntitas cubriendo a Menem. Claro, y ahí la conocí a Gaby en el primer viaje, fue la primera vez en mi vida.

Gabriela Cerruti cubría por Página 12 y ahí... Y yo por Sur.

Y, digamos, en realidad, la primera vez en la vida, claro, la primera vez, no, después de ahí pasé al cronista y de ahí a Clarín.

Pero fue la primera vez en la vida que subí a un avión, ¿entendés? O sea, yo nunca había tomado un avión.

Y rápidamente ya, en los 90, eras un personaje ya conocido.

Claro, porque el día que Menem gana la presidencia, fue, digamos, gana la presidencia, asume un domingo y el lunes, posterior a eso, asume un 9 de julio, sábado, el lunes 11 de julio, justo el día del cumple de mi papá, aparecemos con Gaby en la esplanada de Casa de Gobierno, sin que nadie supiera quién éramos ninguna de las dos, yo vestida de esposa de ministro, porque a mí me habían enseñado que no se debe vestirse bien para pasar todas las puertas.

Entonces entramos por la esplanada sin que nadie preguntara nada, porque nadie sabía si era la secretaria de uno o de otro, qué sé yo, y en ese contexto llegamos a la puerta del despacho presidencial.

¿Cómo lo recordás a Menem? Bien, la verdad que siempre fue bastante agradable con todo el entorno, con todos los que estaban cerca, vos también, o sea, todos los que cubríamos.

Yo era más lejano, llegué más tarde. Sí, ya sé, pero más o menos, claro, en esa época que estaba más a mano, si se quiere.

Yo después, la verdad que ese día que le hicimos la entrevista, que le hizo a Gaby la entrevista y yo también, fue la última entrevista que le hice a Menem, primera y última.

Primera no, porque había hecho en la campaña un montón, pero después, obviamente, el...

Gaby es Gabriela Cerruti, también acá que era recientemente vocera, después se dedicó a la política.

Ahí ya, digamos, estaba cubriendo para Sur. Nunca, no sé si lo contaste, ¿nunca intentó conquistarte siempre el respeto a la distancia? A mí no.

O sea, ¿era cordial y no...? No, no, jamás, jamás.

Hubo, de hecho, después un montón, en ese momento era todo muy difícil, entonces hubo un montón, de hecho, yo tuve un juicio con Pergolini, porque Pergolini un día, yo hacía ya en esta altura un programa de televisión, en donde en una de las cosas, un programa como es este, se llamaba Online, entonces una de las cosas que yo hacía era hacer que llamaba, llamaba Olivos Real, o sea, que llamaba en vivo, y hasta ver si me atendía o no, y era un juego de todas las semanas.

Aparece en Pergolini, no recuerdo con qué programa de televisión, hace lo mismo y yo al otro día lo cargo.

Entonces, en ese momento, la contratapa de suplemento a espectáculos de Clarín levantaba cortitos de la tele y me levantan a mí cargándolo a Pergolini.

Y Pergolini le agarra un ataque de concha, bueno, no entiende, pero bueno, lo que sea, y al otro día salió a defenestrarnos, a decir, andá a hacer lo mejor que sabés hacer, que es acostarte con el presidente.

Y yo me acuerdo que fue tan terrible y tan chocante, porque a mí me lo dicen ahora y me cago de la risa, me hago la primera dama y ando por la vida, orionda.

Pero en ese momento, chicos, era casi decirme prostituta, y la verdad, y además no era cierto.

Era muy joven. Era muy chica. Era para una periodista mujer cubriendo el gobierno.

Exactamente, ¿me entendés? Entonces era como un balde.

Y también ya tenía su fama. Exacto, pero era como, aparte realmente, si vos me decís alguna vez me hubiera querido nada, nunca, ¿me entendés? Era un señor mayor, aparte para mí era más grande que mis viejos.

Y fue tan duro eso que Clarín me pone un abogado y le hacemos juicio.

Pero pará, porque me reprochaste de que dije que después fuiste mujer de ministro del PRO.

Mucho después, pero cuando yo lo conozco a Diego, ni lo conocí a Macri, se lo presento yo a Macri.

No es que yo me enamore de un señor del PRO.

Era periodista. Pero conviviste con eso. Mucho tiempo, eso mucho después.

Tuviste un rol también. Pero mucho después, acá estamos hablando del inicio.

El inicio fue así y en realidad ahí...

Yo me acuerdo, bueno, termino la historia de Pergolini, Pergolini lo llamó desde Lanata hasta, digamos, Cuanto Periodista, Grondona, Neustadt, todos a decirle que se había super equivocado conmigo.

Y Pergolini pidió disculpas públicas. Dijo, la verdad yo soy como un mal jugador que cuando siento que me pasan en el área, pego a los tobillos y yo quiero pedir disculpas.

Así quedó. Así que no.

Pero para, no, parece que yo insisto, pero estamos haciendo este recorrido, en este recorrido que nos estás contando.

Me estás salteando 20 años de la vida más o menos.

Está bien, pero bueno. 15 años más. No, bueno, pero porque tiene actualidad también.

Sí, obvio. Entonces, ¿cómo te sentías? ¿Cuándo? ¿Te incomodaba la situación? ¿De laburar con alguien? O sea, laburar con Diego, Diego Ministro de Macri y vos con...

Pero para ese entonces ya pasó muchísimo tiempo. O sea, yo antes de todo esto me casé con otro.

Nada, me enamoré de Santilli. Tuve todas mis reticencias para el caso y él también.

Ninguno de los dos se quería enamorar del otro porque claramente éramos el agua y el aceite en todo punto de vista.

Boca, River, clase alta, clase baja o clase media alta, clase obrera.

El padre de él, digamos, para mí representaba el menemismo y ahí éramos todos antimenemistas en ese momento.

Acá fue gente de River realmente. Exactamente, qué sé yo, pero bueno, las cosas pasaron.

Fue en la vacunación. Sí, funcionario. Sí, hacía bastante antes y todo.

Y nada, pero bueno, un día, digamos, tuve un accidente de tránsito muy grande en Panamericana que casi me mató y ahí reconocí que claramente estaba enamorada y que tenía que tomar una decisión en la vida.

Entonces, me separé tanto del que había sido mi esposo hasta ese momento como de él, que también estábamos saliendo.

Y en ese momento pasó un largo año, digamos, tratando de reacomodar mis neuronas, que no fue sencillo porque casi me mató en la Panamericana, no fue un accidente más.

Tenía 31 años y como para los 33 más o menos, se consolidó la relación como una relación, una pareja, etc.

Con un montón de sufrimiento antes y durante también. Y la verdad que fui muy feliz.

Después, nada, me enamoré, tuve tres hijos. Cuando nació el tercer hijo, que ya tenía para entonces de los 30 a los 43 años, Diego ya era ministro de Macri.

Pero para entonces, que fue el 2009, había pasado un montón de tiempo y nosotros cuando tenemos el segundo hijo, que nace en Nicanor en el 2003,

para el 2006 Nicanor se enferma muy grave. Y tuvo síndrome urémico hemolítico. Y a mí ahí me cambia la cabeza, yo venía ya trabajando mucho el tema de que Diego venía creciendo en su profesión y obviamente en ese momento, si bien lo había votado a Kirchner, se llevaba muy mal con Alberto Fernández, el que lo expulsa de alguna manera del peronismo, en una muy buena lectura política fue Alberto Fernández.

Entonces él, primero recala en Belis y después recala en Macri.

En la ciudad de Buenos Aires, que era donde él militaba.

Y pasa de ser concejal o diputado de la ciudad, a ascender un poco en el PRO y termina siendo ministro de Mauricio.

Yo, para entonces, ya había dejado la profesión. Dejo la profesión muy confundida en un momento en el cual realmente me había tocado de una manera muy impresionante el tema de Nicanor, de su enfermedad y de lo que a mí me pasaba con eso.

Pero además también porque en realidad yo ya no podía exigirle a la gente que confiara en mí si yo no podía decir todo lo que veía, lo que sabía y lo que pensaba.

Porque, obviamente, como te dije, de izquierda no dejé de ser nunca, con lo cual, a mí la verdad que Macri ni siquiera lo votaba.

Yo votaba en la provincia para nunca, si alguien me preguntaba, nunca decir si votaba o no votaba, porque también era...

Entonces era todo muy complejo en ese momento. Decido que ya estaba mi profesión, que ya era tema aparte y me pongo a trabajar para él.

Me pongo a trabajar para él y me divertí muchísimo.

Vi del otro lado la gestión pública, que es súper interesante.

Me desenamoré absolutamente de la profesión. Pensé que no iba a volver nunca más.

Y nada, fueron años muy especiales donde fui muy feliz en términos personales.

Entre cuatro y cinco años.


#40883312   Modificada: 02/12/2025 21:21 Duración del video: 17' 45"
Cotización de la nota: $2.662.500
Audiencia: 25.000

  
www.ejes.com | Leandro N. Alem 1110 7º piso - Buenos Aires | TE. 5352-0550