08/06/2026 10:01 Net TV - Modo Fontevecchia

Columna por el Día del Periodista
Jorge Fontevecchia - Conductor

RESUMEN
La columna reflexiona sobre qué es ser periodista en un contexto de ataques al periodismo, premios y solicitadas por el Día del Periodista. Se menciona el origen de La Gaceta en 1810 como símbolo de un periodismo ligado a Mariano Moreno y se contrasta esa tradición con la desconfianza actual hacia la profesión. A partir de declaraciones de Luis Ventura, se discute si el periodismo es solo un negocio o también una profesión con límites éticos. Luego se citan ideas de Fernando Ruiz sobre credibilidad, reputación y confianza, y sobre la tensión entre audiencia, prestigio y calidad. El texto también vincula al kirchnerismo y a Milei con estrategias similares de confrontación con el periodismo, y cierra con una referencia a una canción de Los Redondos.

TRANSCRIPCIÓN COMPLETA CORREGIDA
Muy buenos días, lunes 8 de junio, y titulamos nuestra columna, día 910: ¿qué es ser periodista?. Arrancamos con una imagen de Mariano Moreno tirando un sobre de Milei por los ensobrados, que justamente el día del periodista, que fue ayer, nació el primer periódico del país impulsado por Mariano Moreno. El 7 de junio de 1810 nace La Gaceta, una imagen que trata de crear una línea profesional, desde Mariano Moreno hasta la actualidad, de un periodismo de verdad que no se corrompe por el poder. Y ayer, como decíamos, fue 7 de junio, el 7 de junio más resonante de los últimos tiempos. Se sumó a los mensajes que todos los años recibimos los periodistas por el Día del Periodista, el evento en la Biblioteca Nacional el jueves, donde la Academia Nacional de Periodismo le entregó la pluma de honor al juez de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda, con dos tercios de la Corte Suprema presente.

El contraste con los premios Martín Fierro a los periodistas de televisión hace 3 semanas y a periodistas digitales la semana pasada, culminando con la solicitada de ayer, los principales diarios criticando, no ya al gobierno, o no ya solo al gobierno, sino a quienes hipócritamente contribuyen con su pasividad a permitir el descrédito del periodismo, no pocas veces desde dentro mismo del periodismo. Y en los últimos párrafos de la solicitada dice lo siguiente: nos llama la atención el estrepitoso silencio de los partidos políticos que no militan en el actual oficialismo ante semejante cantidad de atropellos al periodismo, y nos sorprende la indiferencia de dirigentes políticos que en otros momentos, igualmente difíciles para la prensa, se colocaron a la vanguardia de la defensa de todas las libertades y garantías constitucionales. No existen agresiones malas y buenas contra la prensa según el partido que las cometa. Y en otro párrafo, la solicitada dice: exhortamos por último a los pocos periodistas que tienen acceso constante al presidente de la Nación a que cuando le hagan un reportaje al mandatario le pregunten por las obsesivas razones de su autoproclamado odio al periodismo. Y que no se conformen con una respuesta ni con una sola pregunta, como sucedió con el reportaje de la NBC este fin de semana Trump en el que, enojado, se paró y se fue cuando le preguntó varias veces a la periodista pidiéndole pruebas concretas del fraude que supuestamente se cometió en las elecciones anteriores en las que ganó Joe Biden.

Milei, diciéndonos primero ensobrados, luego no odiamos lo suficiente a los periodistas, y finalmente el 95% son delincuentes, solo nos incita aún más a un debate existencial sobre qué es ser periodista en este siglo XXI que nos atraviesa desde hace 3 décadas, inicialmente con el surgimiento de Meta y de Alphabet, Google y Facebook, luego con las redes sociales y hoy con las indesfrizables consecuencias de la inteligencia artificial. El presidente de APTRA, la Asociación de Periodistas de Televisión y Radio Difusión de la Argentina, Luis Ventura, dijo que el periodismo es un negocio, respondiendo a la controversia que había generado la decisión de Reinaldo Sietecase de devolver los 9 premios Martín Fierro que había obtenido, disgustado por la decisión de APTRA de conceder hace 3 semanas el Martín Fierro a la mejor labor periodística en cable a Jonatan Viale, el mismo año que aceptó eliminar la pregunta que incomodaba al presidente durante una entrevista. Lo invitamos a Luis Ventura aquí en este programa y dijo textualmente:

Audio de Luis Ventura: "El periodismo es un negocio. Si no lo entendemos así, no entendemos nada. Bueno, eso es una profesión, no es un negocio. No, pero se contamina. Una profesión en función de un negocio. Es decir, si vos tenés una empresa, si vos no vendés revistas, no sobrevivís. Si vos no vendés publicidad, no sobrevivís. Pero hay formas y formas, Luis, y vos podés aceptar determinadas formas o poner determinados límites. Quiero decir, la Iglesia Católica también necesita recursos para pagar la luz de las iglesias, pero no son... El Vaticano tiene picaporte de oro, quiero decir. Bueno, el Vaticano...Tiene poco de espiritualidad eso".

Bueno, Milei podría sentirse identificado con la representación exclusivamente material de una profesión, omitiendo cualquier trascendencia, pero entiendo la lógica cuantitativa de si no vendés, como dijo aquí el presidente de APTRA. Es que no hay una sola ontología. No es válido el mismo criterio para la calidad periodística escrita que la audiovisual, por ejemplo, con sus requerimientos histriónicos, sus veñas frente a la inmediatez, inclusive ante la necesidad también de entretener. Y al multiplicar geométricamente los premios Martín Fierro a periodistas, hace 3 semanas los de cable, la semana pasada los de digital, se transfiguraron las categorías hechas populares para la televisión de aire, mayoritariamente para artistas, cuando solo había un noticiero y un programa político semanal en cada uno de los cuatro canales privados. La frase de Luis Ventura, 'el periodismo es un negocio; si no lo entendemos así, no entendemos nada', quedó resonando en mi mente. Esta especial semana tan llena de reflexiones sobre qué es el periodismo y para qué sirve, ¿no? Y viendo los cientos de adolescentes que llenaron las calles de la ciudad con sus alcancías para la colecta anual de Cáritas este sábado, me preguntaba: ¿pensarán que la Iglesia Católica también es un negocio? ¿O el médico que dirige una clínica, si sus preocupaciones materiales por el funcionamiento de su clínica reducen su profesión a un negocio, no?. Por caminos distintos, el presidente de APTRA, seguramente sin proponérselo ni con ninguna mala intención, terminó legitimando la visión del periodismo que tiene el presidente, que Milei trata de instalar en la sociedad, ¿no? Solo hay sobres que alimentan un negocio. Periodismo, comunicación, publicidad, contenido, contenido editorial, comparten similitudes, pero son categorías distintas.

En Estados Unidos, la asociación de diarios de ese país realizó una campaña hace unos años sosteniendo que news is not content. Uno pudiera decir news is not only content, o sea, no es solamente contenido, para diferenciar el contenido periodístico del contenido de entretenimiento, de cualquier tipo de ficción o musical, rechazando que se utilicen los mismos algoritmos de predicción de gusto del usuario para el material periodístico, para otras formas de contenido.

Y no se trata de que el periodismo sea superior a la ficción. Esta última construye su objetividad con mucha más pregnancia que el periodismo tantas veces, ¿no? Las demostraciones de afecto y valoración que le tributó masivamente gran parte de la sociedad al Indio Solari en su funeral eximen de más argumentos, ¿no? Se trata solo de utilizar las categorías correctas. El ombudsman de Perfil, ex-presidente de FOPEA, además, y ex-vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral, Fernando Ruiz, escribió ayer en su columna, el día del periodista, lo siguiente: "Eso hace que la expresión periodismo profesional provoque ironías. De hecho, en un reciente informe preparado por Monitor Digital, dirigido por el sociólogo y periodista Diego Corvalán, la profesión de periodista es la 5.ª con peor imagen en redes sociales, solo superada por jueces, piqueteros, policías y sindicalistas.
En ese estudio, los periodistas más citados en redes tienen mucha negatividad. Igual que los hinchas de fútbol en las redes, gran parte de la actividad es insultar. Por supuesto, ese volumen tiene que ver con que mucha gente se siente representada. Por eso, el periodista comparte esos valores. Además, aquellos entran a la guerra de las redes y tienen una virtud periodística clave: hablan de las cosas que atraen a la mayoría. En el análisis de la imagen siempre se nos mezclan los conceptos de credibilidad, reputación y confianza. Podemos decir que la reputación es una evaluación del pasado. La credibilidad es una evaluación del presente. Y la confianza es una apuesta positiva hacia una acción del futuro. Quien confía anticipa el futuro, escribió el sociólogo Nick Asluman en el año 1968. Podemos analizar dos tipos de credibilidad periodística. Existe una credibilidad real, que es cuando el periodista profesional es riguroso; se construye con la suma de profesionalidad del medio y del periodista, con la calidad del contenido y con el respaldo de las fuentes. La forma de entrevistar, por ejemplo, también importa. Si las preguntas son capciosas, reiterativas, dicotómicas, confusas, el entrevistado puede decir cosas que no piensa ni cree. Y después está la segunda credibilidad, la credibilidad percibida, que es cuando las audiencias nos consideran creíbles en base a la investigación en psicología. Eso se logra cuando transmitimos que tenemos conocimiento sobre el tema y no se perciben segundas intenciones, como nuestro mensaje. Ya lo dijimos en nuestra columna del pasado 5 de abril", escribe Fernando Ruiz. Periodismo con segunda intención. Y continúa Ruiz: "Puede que haya credibilidad real y no credibilidad percibida. Y también el proceso inverso, que creamos a quienes nos mienten. Una gran parte de la sociedad se enamoró hace años del kirchnerismo, recibiendo un mensaje cuestionador del periodismo. Y otra gran parte se enamoró del mileísmo, con similar mensaje. Ambas olas poderosas de opinión hicieron un muro de neblina entre la credibilidad real y la credibilidad percibida. Además, puede pasar que no le creamos a un medio cuando revela malas noticias que arruinan nuestra esperanza y un tiempo después creamos que ese medio fue un apóstol de la verdad por adelantarnos esa realidad que no veíamos. En ese interín, el periodista está en la cornisa. Por eso es necesario que los medios también se desconecten de su audiencia, que no sean secuestrados por ella. Si la conexión es incondicional, eso se nota demasiado y se paga en calidad. Es una versión del periodismo populista. Los buenos medios y periodistas muchas veces se quedan por un tiempo solos. Pero cuando consumimos periodismo, desarrollamos algo que podríamos llamar cinismo informativo, que es cuando nos informamos con medios y periodistas que tienen gran audiencia pero a los que no les creemos mucho. A veces esa actitud es por monitoreo del enemigo, lo que nos permite enterarnos mejor de la argumentación contraria, y puede ser también para buscar una emoción fuerte como la indignación, para curiosear, para ver cómo engañan al resto".Dice Fernando Ruiz: "trabajé varios meses en la producción de Bernardo Neustadt durante 1994 y vi de primera mano la contradicción de ser el periodista con mayor audiencia y ser poco creíble para gran parte de los que miraban". Concluye así el profesor de periodismo Fernando Ruiz su columna de ayer. Pero, utilizando las categorías del presidente de APTRA, hay un buen negocio en tener mucha audiencia aunque sea poco creíble. Y aquí volvemos: fama y prestigio no son excluyentes, pero tampoco necesariamente convergentes.

Una de las claves de la batalla cultural que tanto el kirchnerismo como Milei libraron contra el periodismo es señalarlo como parte del establishment, del poder concentrado que ellos vienen a enfrentar con la fuerza del pueblo, de los argentinos de bien. Ambos se posicionan desde un gobierno de los de abajo contra el poder establecido y colocan al periodismo como supervillano, como promotor de que nada mejor en el país. Es interesante que cada uno nos acusa de lo contrario. Cristina nos acusaba de favorecer al campo, a las familias poderosas, y Milei de perjudicar al capitalismo y no dejar a las fuerzas productivas que se desarrollen. Por eso, haciéndonos ecos además del inmenso velatorio del Indio Solari, nos vamos con una canción de él que describe esa misma operación simbólica que hicieron ambos gobiernos contra el periodismo y que tiene una frase icónica: 'violencia es mentir'. Algo en lo que tienen que reflexionar tanto políticos como algunos de nuestros colegas condescendientes con el poder de turno.
La canción se llama 'Nuestro amo juega al esclavo', de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.


#63468769   Modificada: 08/06/2026 11:47 Duración del video: 12' 40"
Cotización de la nota: $12.403.200
Audiencia: 50.000

  
www.ejes.com | Leandro N. Alem 1110 7º piso - Buenos Aires | TE. 5352-0550