29/07/2020 Revista Gente - Nota - Información General - Pag. 20 [noticia en diferido]

TERAPIA INTENSIVA “En todo el país la salud se ha ido deteriorando a lo largo de los últimos años”
Florencia Rodríguez Petersen

Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de terapia Intensiva, habló sobre el estado crítico de los [centros de salud. Aun en los casos en que se incrementaron los insumos -salas, camas y respiradores- faltan profesionales capacitados para la atención.

Pasaron casi cinco meses desde que se conoció el primer caso de Covid-19 en Argentina. Desde entonces, la sociedad entera empezó a mirar la cantidad de casos confirmados, el número de tests por millón de habitantes y la cantidad de fallecidos según sexo y edad. Hace semanas, los más atentos miran también el nivel de ocupación de las camas de terapia intensiva. Uno de los objetivos de la cuarentena decretada a mediados de marzo era mejorar la capacidad del sistema de salud, para evitar que se desbordara con los pacientes graves de Covid-19- Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, informa que “en marzo había en el país unas 8.500 camas de terapia intensiva, de las cuales un 60 o 70 por ciento contaba con respirador Según la médica, que trabaja en el hospital San Martín de La Plata, el número se incrementó a 11.500 unidades, de las cuales cerca del 80 por ciento cuenta con respirador.
Aunque celebra este crecimiento, la especialista marca enseguida la falta de recursos humanos. “En marzo los profesionales de terapia intensiva eran muy pocos. Había unos 1.800 o 2.000 médicos en todo el país, alrededor de 400 enfermeros y entre 350 y 400 kinesiólogos intensivistas. Eso hace que la relación personal/paciente sea escasa. Hay una sugerencia de que haya 4-7 pacientes por cada médico y uno o dos pacientes por cada enfermero, dependiendo de la gravedad del paciente. Estamos lejos de alcanzar ese número. Eso lamentablemente no cambió con la pandemia, porque estas especialidades necesitan años deformación”.
Además, alerta sobre la distribución de esas camas de terapia intensiva: “Es muy difícil poner en funcionamiento esa cantidad de camas con esta cantidad de profesionales. Y a eso se suma la desigual distribución a nivel territorial: hay provincias como Chaco, Formosa y La Rioja donde casi no hay intensivistas. Cuesta mucho la formación de los intensivistas”, señala.
-¿Cómo se van ocupando esas camas de terapia intensiva? -Hay un triage: el caso leve probablemente sea derivado a un centro de aislamiento. Si necesitás cuidados puede ser que quedes en una internación clínica. Si es un caos más complejo, entonces llaman a los intensivistas e ingresamos al paciente a la terapia. Puede que no sea necesario el respirador, pero eso ocurre en muy pocos casos, o que en poco tiempo sea necesario intubarlos y ventilarlos. En promedio, los pacientes que precisan Asistencia Respiratoria Mecánica están 14 días en terapia. Ahora tengo un paciente que lleva más de 35 días y aunque está consciente no lo podemos desvincular del respirador. Es mucho. Y nosotros recién estamos comenzando. Por las estadísticas internacionales de Europa y Estados Unidos, podemos esperar que haya pacientes que estén más tiempo.
-¿En qué se actuó bien y en qué nos equivocamos? -Yo no diría que nos equivocamos: íbamos viendo

qué pasaba en el resto del mundo. Ésa fue una gran ventaja para nosotros. De otros lados nos advertían que ni siquiera se parece a la gripe H1N1. Acá fue tsunami, porque el sistema de salud no estaba preparado. Advertimos eso en su momento y ahora nos dimos cuenta de que sistemas de salud altamente preparados estaban colapsados. Yo creo que la cuarentena fue y es una buena medida. Hay un principio básico: si tenés un brote, debés aislarlo y evitar que se disemine, aislar a los infectados y evitar que la infección llegue a otros. Nosotros acompañamos las decisiones del Gobierno, que fueron bastante consensuadas. Se prolongó, pero porque tenía que ser así. A veces el aislamiento es difícil de sostener. También es cierto que aun en cuarentena muchas personas seguían saliendo. Muchos estaban viendo afectada su economía.
-¿Creés que el sistema de salud se tomó más resistente para enfrentar la pandemia? -Esperemos que sí, pero estamos acercándonos al límite. Por eso debemos ser extremadamente cuidadosos y pensar como sociedad. El Gobierno está mirando muy de cerca lo que está pasando. Es algo dinámico. No hay una receta. Tengo muy claro que no quiero llegar a la situación de decidir a quién le pongo el respirador. -¿Cómo pensás que va a seguir esto? -Vamos a tener por lo menos 15 días o un mes con incremento de casos. Ojalá sea sólo este tiempo y no más, porque en otros países fueron dos o tres meses. Veo lo que pasó en otros lados, que nos da cierta idea de lo que puede pasar acá.

CUIDADO HUMANIZADO Altamente contagioso y potencialmente letal, el coronavirus impacta en los vínculos. El aislamiento es aun más estricto en los centros de salud y se corre el riesgo de perder el valor el encuentro. A esa preocupación buscan dar respuesta, al tiempo que atienden la infección, en el Hospital Solidario Covid Austral. "Soy enfermera porque lo llevo en mi ADN: hice tres años de Medicina, pero me di cuenta de que quería estar al lado de los pacientes, entendiendo lo que les pasa para cuidarlos mejor, brindándole a cada uno el cuidado que necesita, que es humano y al mismo tiempo científico y requiere mucho conocimiento de salud”, dice Victoria Brunelli, que estudió Enfermería en la Universidad Austral y está a cargo de los enfermeros del centro de salud creado con la misión específica de recibir a pacientes con coronavirus.
“El principal desafío es el cuidado humanizado. Estamos aislados de los pacientes, ya que entramos al área con todos los elementos de protección personal: barbijo, máscara, camisolín, cofia, doble par de guantes... No nos pueden ver la cara y a eso se suma que cumplimos protocolos de mínima intervención, por la situación infectológica. Entonces, hacemos hincapié en suplir estas barreras con detalles como llevar una foto sobre nuestra protección personal y presentamos, a fin de brindar un cuidado humanizado”, señala en una pausa de su tarea. Finalmente, destaca un elemento más que busca cuidar al paciente y a su familia de forma integral. “Hay personal de salud mental, asistentes sociales y un equipo de matrimonio y familia, que hace un acompañamiento a los más íntimos de los pacientes. Para ellos es difícil estar lejos, sin poder acompañar a quienes quieren. Entonces, tienen un teléfono al que pueden consultar. Desde el hospital los acompañamos y los llamamos diariamente para darles el parte, comentarles cómo está su familiar y cómo se desarrolla su estado de salud. Esto es fundamental en todo el proyecto: no queremos perder de vista el cuidado humanizado que necesitamos”, remata.


#14676715   Modificada: 30/07/2020 23:43 Superficie artículo: 1692.98 cm²
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